14dic/110

¡A merendar!

Es algo muy habitual que las modas tengan un carácter cíclico, todo se vuelve a llevar tarde o temprano ( y si no que se lo digan a los pantalones campana...), pero también ocurre con ciertas costumbres. Me refiero en concreto a algo tan cotidiano como las meriendas, que por si no os habéis enterado todavía ahora son lo mássss. Nada de quedar para unas cañas, ahora lo que se lleva es quedar para merendar.

La hora es lo de menos, ya que desgraciadamente muy poc@s afortunados disponen del tiempo necesario para hacer un paroncito a media tarde para reponer fuerzas, así que la maoyoría lo dejamos para más avanzada la tarde o incluso se nos junta con la cena, pero el caso es ¡MERENDAR! Uuuummm, se me llena la boca con sólo teclearlo ;-)

¿Quién no se ha pasado gran parte de las tardes de su infancia dándole al sandwich de Nocilla, las galletas María con membrillo, la pieza de frutita, etc...? Y aunque en parte estas nuevas meriendas adultas están basadas en estos pilares básicos -azúcar, chocolate, cereales, frutos secos y frutas naturales- se han sofisticado al máximo y nos llaman la atención no sólo por el sabor sino también por la estética.

Ya no es raro ver en los escaparates de las pastelerías más refinadas todo un surtido de cupcakes, muffins, cookies, macarons, de todos los colores y por tanto de todos los sabores. ¡Están de moda! Son preciosos y están deliciosos. Cuando te llevas un bocado de estos a la boca es inevitable imaginarse como la María Antonieta de Sofia Coppola, rodeada de lujos...¡yummy!

Sus sabores suelen sonar a gloria... chocolate con naranjas, chocolate blanco y negro, yogur con frutos rojos, fresas con nata, caramelo, nougat, menta, nueces pecanas, marshmallows (nube), mantequilla de cacahuete, toffee con mantequilla salada... ¡si los ves todos es imposible decidirse por uno solo!

Cualquiera de estas tentaciones puede degustarse sola, pero lo mejor es acompañarlas de una infusión o un cappuccino para hacer de la merienda algo redondo. Un par de amigas y una buena conversación harán el resto. De todas formas, no conviene descuidar las formas y si además de todo escoges una vajilla estilo vintage y una mantelería en tonos pastel, será para matrícula de honor!!!

Por supuesto, como todo exceso, ha de dosificarse cuidadosamente ya que no creo que resulte del todo sano y equilibrado abusar de esta dulce costumbre... pero un día es un día ¡Disfrutad de vuestras meriendas! (otro día ya tocará un yogurcito...)

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