13may/104

“Dadle a una mujer el calzado apropiado y conquistará el mundo”

Mi propio apodo lo reconoce, soy Adicta  a las compras, efectivamente, pero he de reconocer que en mi caso la adicción es mucho más grave en ciertos establecimientos, y en particular en algunos muy específicos, donde la adicción se convierte en obsesión y en una real y práctica pérdida del que ya es considerado como el menos común de los sentidos.

Personalmente no sufro de compulsividad alguna frente a los electrodomésticos, por ejemplo, de gama blanca o marrón, no sé siquiera si existe una gama azul o una de color pistacho..(por cierto, ¿no resulta curioso denominar con colores las gamas de algo que sólo se produce en blanco, negro y acero inoxidable?). En fin, el caso es que no termino de encontrar el encanto a visitar estas grandes superficies donde televisiones, Gps y frigoríficos están perfectamente alineados, con sus correspondientes ofertas del mes y donde es posible sentir la mirada furtiva de los dependientes acechando ante un posible comprador, al que además de vender el congelador, pueda venderle también el último modelo de placa vitrocerámica o una antena parabólica, según se tercie. No, verdaderamente no me causa ningún tipo de emoción; personalmente mi cocina fue diseñada por un equipo de profesionales y mis especificaciones en el apartado de electrodomésticos fueron de lo más básicas, casi limitadas a un vocabulario digno de primaria. Cocina: inducción y grande, frigorífico: americano; lavadora…¿Qué se puede decir de una lavadora, más allá de que me cuide la ropa y lave? ¿y de un fregaplatos? En fin, reconozco mi absoluta ignorancia en estos temas, eso sí, también añado que la elección de las puertas de los muebles, la encimera, el papel de la pared y hasta los focos de iluminación, no fue ni mucho menos tan fácil…pero el tema de la decoración lo abordaremos quizás en otro post en un futuro, ya que ahora podría considerarlo un tema sensible y candente en mi vida: me encuentro inmersa en la decoración de la terraza; capítulo que podría dar para muchas páginas.

Retomando la problemática de falta de control en establecimientos o departamentos concretos, especifico que hablamos de las zapaterías. A lo largo de mi vida he conocido muchos casos similares al mío. Por supuesto hay otras mujeres que sienten absoluta debilidad por los bolsos, los accesorios o el maquillaje, y algunos hombres por los coches,  aparatos tecnológicos o videojuegos; pero en mi caso, sin duda alguna, el calzado es mi criptonita. ¿Por qué es así? ¿Qué tienen los zapatos, que tan solo con su digna presencia en un escaparte son capaces de dilatar las pupilas y enamorar a primera vista de tal manera que si no forman parte de tu zapatero en el momento justo y en el momento preciso producen un alicaimiento absoluto del estado del ánimo, ocupando pensamientos y torturando la mente durante días o incluso semanas?

No puedo explicarlo, pero tampoco evitarlo. Como en mi anterior post, he recurrido a la wikipedia, esa fuente de saber del siglo XXI que ha extinto de raíz ese espécimen conocido como “vendedor de enciclopedias”, todo un concepto con acepciones y cualidades propias y definibles. Mi búsqueda ha sido sobre el Fetichismo, que según parece es la devoción hacia los objetos materiales. El fetichismo es una forma de creencia o práctica religiosa en la cual se considera que ciertos objetos poseen poderes mágicos o sobrenaturales y que protegen al portador o a las personas de las fuerzas naturales.

adiccion a los zapatos

adiccion a los zapatos

¿Poderes mágicos contra las fuerzas naturales?, particularmente no creo que los zapatos dispongan de semejante capacidad, si bien sí podría considerarse como cierta su potencia estética y psiquica. Unos zapatos son, bajo mi punto de vista, los protagonistas de todo un conjunto, de todo un estilismo, pueden mejorarlo hasta hacerlo exquisito, o pueden arruinarlo. Unos zapatos dan forma a la actitud, configuran la expresión, y en último lugar la propia personalidad, una manera de enfrentarse  a un momento o a la vida en general. Desde luego, unos jeans y una camisa con unas bailarinas, o unas botas UGG; no predisponen de la misma forma que unos Louboutins de tacón con 15 cm en ese mismo look, con un bolso de mano.

Bette Midler dijo: "Dadle a una mujer el calzado apropiado y conquistará el mundo" No hay mejor cita que refleje lo que verdaderamente simbolizan los zapatos.

Algunos expertos en belleza han señalado que la edad y la clase de una mujer se define a través de las manos, pero desde luego, creo que el mismo rol puede asignarse también al calzado.

Los zapatos junto con los labios, son una de las formas más elegantes y sensuales de transmitir erotismo, feminidad, y estilo. Son un espejo de la personalidad y del carácter.

Particularmente siento devoción por el tacón alto, quizás por la limitaciones de mi propia altura, pero creo que fundamentalmente porque con unos tacones altos, de no menos de 10 cm dan fuerza y coquetería, una combinación explosiva que permite enfrentarse al mundo con energía y vitalidad, con paso firme pero delicado al mismo tiempo. Poco a poco he ido aventurándome en el zapato plano, unos mocasines de Tods, o unas bailarinas de princesita inocente, obteniendo ese look que trasmite simpatía, espontaneidad, diversión, libertad.

Cada calzado otorga unos atributos, unas definiciones que normalmente no se alejan en demasía de la propia personalidad o del ánimo de quien los lleva y por ello considero absolutamente fundamental otorgarles la importancia y protagonismo que merecen; quizá no de manera obsesiva-compulsiva, pero sí con la consciencia de su importancia.

Esta importancia del calzado es tan aplicable a las mujeres, como a  los hombres; hasta tal punto en este segundo caso, que algunas mujeres, como yo, el primer punto de mira para dar una oportunidad o no a un chico es analizando los zapatos. Ahí queda, es un hecho, porque nuestra primera impresión siempre es visual; resulta incluso menos superficial que  mirar a los ojos o a la sonrisa.

Opino asimismo que es mejor tener pocos y buenos que muchos y malos (me refiero a los zapatos, no a los hombres) , es necesario evitar aquellos de material plástico que terminan siendo poco saludables para los propios pies. Los que no pueden faltar: los básicos, monocolor y fácilmente combinables. Los especiales, aquellos con los que completar el look, que tiene un “algo”: un color, una forma de tacón, un detalle, una firma, los que siempre triunfan. Los de la última temporada: con flecos, con cordones, con cremallera, cowbows…y por supuesto, los más cómodos, pero estilosos, para poder enfrentarnos a esos días de ánimos más bajo o con look informal , pero sin perder el gusto por el vestir y presentarnos al mundo de la mejor manera: con una sonrisa y unos buenos zapatos.

6may/100

Empieza la aventura en la blogosfera

Quizás fuera bueno, antes de lanzarme en esta aventura de la “blogosfera”, reseñar quien suscribe estas líneas, por eso de que a algunos pueda picarles la curiosidad.

Boceto de modaDiré que soy mujer, la relatividad sobre el joven o mayor me sirve como refugio para no desvelar este pequeño detalle; quizás lo más importante es que, efectivamente, soy Adicta a las compras, si bien resulta obvio que el nombre puede quedarse corto, puesto que en realidad cabría decir que soy adicta a la moda, a las tendencias, a los movimientos en el campo del diseño y las oleadas que sacuden el mundo, soy Adicta a CONOCER lo que nos mueve.

Algunos podrán tacharme de superficial, pero quizás quepa en mi defensa que el saber no ocupa lugar, y es que las tendencias lo ocupan todo, desde, por supuesto, la manera de vestir, hasta la forma de relacionarnos, la política y el protocolo, la tecnología o incluso la economía, porque hoy por hoy todo se rige por las normas de “lo que está de moda” y lo que es un “clásico”. Aplicamos estos adjetivos o definiciones a los coches, a los ordenadores, hasta los teléfonos, y en otro sentido hasta las formas de liderazgo, o las formas de aprender… incluso la forma de amar es hoy distinta, o quizás, mejor dicho, la forma de demostrar el amor.

Según la RAE, la definición de moda es la que sigue: Uso, modo o costumbre que está en boga durante algún tiempo, o en determinado país, con especialidad en los trajes, telas y adornos, principalmente los recién introducidos.

Según la Wikipedia: La moda (del francés, mode y éste del latín, modus, modo o medida) indica en su significado más amplio una elección o, mejor dicho, un mecanismo regulador de elecciones, realizadas en función de unos criterios de gusto.

Particularmente me gusta más esta segunda acepción, si bien, comparto y no comparto lo que añade en relación a los creadores de moda:

“Durante cientos de años fueron los monarcas y los nobles los que marcaron las pautas de la moda. En el siglo XVII, Luis XIII, rey de Francia, decidió ocultar su calvicie con una peluca.  Al poco tiempo, los nobles europeos comenzaron a afeitarse la cabeza y seguir su ejemplo, imponiendo un estilo que duró más de un centuria.

En el siglo XIX, las revistas femeninas comenzaron a promocionar las nuevas tendencias e incluso a ofrecer patrones económicos para que las mujeres pudieran confeccionarse su propia ropa. Con la llegada del siglo XX y la popularidad del cine y la televisión, las estrellas de la pantalla se convirtieron en ídolos internacionales y empezaron a imponer la moda. Lo mismo sucedió con los músicos famosos, los cuales pusieron en boga estilos radicales que la juventud no tardó en imitar. Hoy día, la situación apenas ha cambiado. Los anunciantes se valen eficazmente de desfiles de modelos, atractivas revistas de papel satinado, carteleras, escaparates y anuncios televisivos para crear una demanda de prendas nuevas.”

Imagen de la Moda Ilustrada

Personalmente me caben muchas dudas en este sentido, es buscar respuesta a la eterna cuestión ¿qué fue antes, el huevo o la gallina?... Si efectivamente los diseñadores, los famosos, o la prensa son los creadores de tendencias, de dónde obtienen la inspiración? La mayoría argumentan a lo que “ven en la calle”, y es que la mayor parte de las veces la moda no deja de ser una vuelta de tuerca sobre lo que ya existe, o quizás una inmersión radical al pasado, mientras que en otras ocasiones se trata de una deformación total o parcial de lo que en algún momento ya ha existido. En resumen, la moda, es una manera de evolución; no me atrevo a decir si en positivo o en ocasiones en negativo.

Boceto de Kina FernándezPor supuesto es aquí donde entrarán los defensores de la moda como arte, como la aplicación de una idea, la fe ciega en la creatividad y la imaginación, sin musas; pero verdaderamente ¿cuántos artistas de este tipo existen? Alguien capaz de crear algo de la nada…y lo más importante: hacer que esa invención GUSTE…porque la moda, no es moda, hasta que recibe una popular aprobación.

Debato conmigo misma sobre quién y como surge una moda, ¿de dónde nace? ¿qué es lo que hace que algo, repentinamente, se convierta en la última bomba, en lo más chic, en los más in, en el protagonista de todas las Wish Lists?.

Es posible que precisamente este misterio, sea lo que me ocasiona esa adicción desenfrenada por la moda, y en el día a día, por las compras. Porque lo que es un hecho, sí o sí, es que todos en algún momento hemos seguido una tendencia, una novedad... nos hemos dado un capricho... sólo porque se lleva, porque lo tiene todo el mundo, o simplemente para ser el primero en tenerlo… desde los jeans de la temporada, a las botas, el portátil o la blackberry de ultima generación, el coche, las gafas de sol, la televisión de led o el libro electrónico; pero incluso cuenta el seguir la última serie de la temporada, ver el ultimo titulo en 3D o probar el restaurante recién inaugurado en el centro de la ciudad, hasta tomar el café mañanero en una de las cafeteras psicodélicas que han lanzado recientemente algunas marcas de electrodomésticos….No puedes negarlo, porque tú también eres una victima, eres un Adicto. Bienvenido a mi mundo.